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Me preocupa enormemente la no presencialidad…         

Me preocupa enormemente la no presencialidad…              

Mil gracias Nuccio Ordine por el gran regalo que nos has hecho grabando este vídeo con tanta pasión, fuerza y emoción. No en vano eres un gran profesor, escritor, pensador y filósofo muy apreciado internacionalmente. A mí también me preocupa enormemente la no presencialidad… Por ello, en esta entrada voy a ir desgranando y comentando, englobados en tres ideas, los acertados mensajes que se desprenden de tus palabras.

 

Planteamiento

Rodeado de libros, Nuccio comienza dando una voz de alarma porque le preocupa que se utilice la crisis sanitaria de la covid-19 como una oportunidad para implantar la educación virtual, dejando atrás la educación tradicional de presencialidad en el aula.  Para un buen profesor, impregnado de vocación docente, este hecho implica un motivo de gran consternación. Pensar que, pasada la pandemia, no se pueda volver al cien por cien a las aulas va en contra del papel, existencia y figura del profesor en sí.

Nudo

Continúa Nuccio diciendo textualmente que: “El contacto con el alumno en el aula es lo único que puede dar verdadero sentido a la enseñanza”. Hay tanto detrás de estas palabras… Para un buen profesor el aula es el lugar físico de encuentro con sus alumnos y la lejanía física destruye el verdadero sentido de la docencia. Tras la crisis sanitaria es indispensable recuperar el contacto directo con los estudiantes. Para Nuccio los profesores y estudiantes necesitan dialogar e interactuar y formar una “comunidad”. Desde mi punto de vista, volver a la presencialidad no es una alternativa sino más bien una necesidad vital como docente.

Desenlace

Concluye Nuccio dicendo que “las relaciones humanas reales se están convirtiendo en un artículo de lujo”. No se puede perder el contacto directo entre profesores y alumnos porque ese contacto es el que hace posible la transmisión de conocimientos. Ninguna plataforma virtual, pantalla, ordenador, iPad, tableta, cámara, programa, vídeo con explicaciones, audio… podrán sustituir a la trascendencia que sobre los alumnos puede llegar a tener una clase cuando el profesor está físicamente presente en ella. Un profesor se expresa con su voz, gestos, manos, cara, pies, en definitiva, con todo su cuerpo y estas «herramientas pedagógicas» se difuminan o pierden en un entorno virtual. Nuccio sí, “sólo los buenos profesores pueden cambiar la vida de un estudiante”.

Reflexión final

Es indiscutible que la enseñanza virtual abre nuevas oportunidades para reinventarse como profesor, no lo niego. Oportunidades para indagar y utilizar nuevas metodologías docentes y nuevas herramientas que deben de ser exploradas, manejadas y conocidas. Esta innovación educativa perdurará en el  futuro y servirá de complemento al modelo de enseñanza presencial que conocemos. Sin embargo, no existe nada equiparable a poder mirar a los ojos de un alumno directamente cuando se le explica. A sentir cómo sigue la clase con sus gestos de aprobación (o desaprobación). Al murmullo que emerge del aula cuando estás entrando en ella y la clase está a punto de comenzar. Pisar una facultad vacía es la sensación más desoladora y triste que un profesor puede experimentar… Confío en que pronto podamos estar frente a nuestros alumnos compartiendo con ellos inquietudes, deseos, sonrisas. Contribuyendo, entre todos, a construir nuevos pilares de conocimiento y a tejer firmes redes de empatía.

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